Caverna Halada


Provincia: La Pampa

 

Campañas:

 

  • Campaña GEA N° 10, Diciembre 1981

 

Participantes:

 

  • Agüero Roberto, Golonbek David, Martínez Osvaldo, Tedesco Eduardo, Venturino Eduardo, Lagreca Gabriel, Rezk Fernando, Ortale Rosalinda, Lentijo Gustavo

Topografía de la Caverna Halada (tomada de: Grupo Espeleológico Argentino, 1981).

Introducción

La Caverna Halada (L1) se halla ubicada en la provincia de La Pampa, departamento Puelén, a unos 759  metros respecto al nivel del mar. Se localiza en el paraje conocido como Puesto “El Puesto”, al noroeste de los puestos Buta Ranquil, Los Pajaritos y Los Remolones.

El nombre de esta cavidad, alude a quien supuestamente fuera su descubridor, un antiguo poblador de la zona, Don Martín Halada.

Su boca de entrada se halla al ras del suelo; es de forma circular, de 1 m de diámetro aproximadamente. Su ingreso es en forma vertical a través de un conducto en forma de tubo de unos 2 metros de extensión, que alcanza el piso de la cavidad.

Presenta un desarrollo horizontal con una suave pendiente hacia el interior. Las galerías son amplias hacia los laterales, con una altura promedio de 1,60 m. Posee un conducto principal de unos 300 m de largo el cual se ramifica en tres galerías secundarias de poca longitud. Variados derrumbes impiden avanzar en ellas. Las galerías son secas y no presentan espeleotemas. Los extremos, al igual que muchos sitios del cavernamiento, se encuentran cubiertos por depósitos detríticos de escombros basálticos y arena fina.

Las tareas de relevamiento topográfico permitieron determinar que la longitud total, incluyendo la extensión de sus tres galerías secundarias, es de 369,50 m, con un desnivel máximo de 10,24 m respecto a la boca de entrada. La altura máxima es de 2,20 m y su ancho máximo es de 22,90 m.

Boca de acceso a la Caverna Halada (fototeca GEA).

Marco geológico

El terreno geológico de la región está compuesto por una sucesión de delgadas coladas individuales, que conforman el evento eruptivo que Groeber (1946) denominara Puentelitense o Basalto V. González Díaz (1972) en el estudio del área volcánica del Payun Matrú se refiere a esta unidad como Formación El Mollar. Posteriormente tanto Núñez (1976) como González Díaz (1979), le asignan a esta unidad el nombre de Formación El Puente unificando criterios.
Estas rocas están conformadas por basaltos olivínicos cenozoicos que forman parte del campo volcánico del Payún-Matrú, que extende sus derrames lávicos de 8 a 12 metros de espesor atravesando los departamentos de Chical-Co y Puelén en sentido noroeste-sudeste.

Marco espeleológico

La caverna esta labrada en el basalto olivínico de la Formación El Puente o El Mollar (González Díaz, 1972). La parte superior de la cavidad, y por ende del basalto, es porosa y la parte inferior es más compacta; el piso se halla tapizado por clastos de lava y arena.

Su origen puede ser producto del vaciamiento a través de un tubo lávico o una chimenea volcánica que eliminó el material de la cámara al exterior. El mecanismo eruptivo al que se hace referencia pudo haber sido del tipo “hawaiano” (pahoehoe) que constituyen en general las efusiones más tranquilas, con extrusión mayoritaria de lavas muy fluidas de composición básica y suelen estar asociadas a la formación de tubos lávicos. Hay dos tipos principales de “mecanismos de transporte de lava”: cauces y tubos. Los dos se forman dentro del flujo. Los tubos de lava son transportadores muy eficaces de lava de la abertura al frente de flujo. En promedio, la lava que fluye por un tubo sólo pierde aproximadamente 1 Cº de temperatura por kilómetro. En el frente de flujo, la lava se comporta muchas veces como un delta de río. La cantidad de gas en la lava del frente de flujo es más baja que en la emisión porque se producen escapes de gas a través de fracturas en el tubo y eventuales claraboyas.

En el caso de caverna Halada el magma procedente de focos con actividad volcánica se abrió camino entre materiales consolidados y afloró en superficie formando a su paso la chimenea que constituye hoy la boca de entrada. La presencia de este tubo de emisión, conjuntamente con la existencia de fracturamiento subhorizontal acompañado de procesos de erosión y corrosión, permitió la evolución de la cavidad cuyo acceso es vertical y el desarrollo horizontal. En algún momento de la historia geológica, debió haber cesado la emisión de materiales fundidos debido probablemente a que el flujo interno se detuvo. El cavernamiento cuenta con una sola entrada, y no existe evidencia de otros orificios que se conecten en las inmediaciones. En la parte basal, de la cavidad se observa pequeños afloramientos en forma de ubre de yeso impuro, probablemente vinculadas a recristalizaciones producto de la filtración del agua de lluvia.

La continuidad del basalto del techo esta interrumpida por desmoronamientos de la lava debido al intenso diaclasamiento. El techo posee cristales de yeso transparentes de hasta 6 cm de largo, que también se presentan en forma de masas granulares uniformes, compactas que se desprenden al tacto.

En relación a los estudios meteorológicos realizados tanto en el exterior como en el interior de la cavidad, cabe destacar que no se observaron filtraciones de agua ni condensaciones de humedad, ni en el techo ni en las paredes. Las mediciones de humedad relativa en el interior de la cavidad, se realizaron con psicrómetro de voleo y el promedio de estas arrojó un valor del 70 %.

Las mediciones de temperatura en el interior de la cavidad se realizaron con termómetros de máxima y mínima y el promedio de estas arrojó un valor de 18°C.

También se efectuaron mediciones de presión y dirección y velocidad del viento, para lo cual se usó un barómetro aneroide y un anemómetro portátil de cazoleta. Este último fue utilizado básicamente a partir de una estación meteorológica ocasional instalada sobre la boca de acceso para determinar la velocidad de una corriente constante de aire frío ascendente de 0,5 m/s, que se condensa a través del tubo lávico y que se percibe básicamente por la diferencia térmica registra- da en el exterior.

Relevamiento topográfico con brújula taquimétrica (precisión 6D)

Referencias bibliográficas

AGÜERO, R.; GOLONBEK, D.; LENTIJO, G.; MARTINEZ, O. y TEDESCO, E. 1981. Informe sobre la caverna Halada, provincia de La Pampa, (L1). Grupo Espeleólogico Argentino GEA, Buenos Aires, p. 1-13.

CORTELEZZI, C. R. y DIRAC, M. 1969. Edad de los basaltos de Neuquén y La Pampa. Actas IV Jornadas Geológicas Argentinas. Tomo II, Buenos Aires (1970).

GONZALEZ DIAZ, E. F. 1972. Descripción geológica de la Hoja 30d Payún Matrú. Informe Técnico Boletín 130, Dirección Nacional de Geología y Minería.

GONZALEZ DIAZ, E. F. 1979. Descripción geológica de la Hoja 31d La Matancilla, provincia de Mendoza. Informe Técnico Boletín 173, Dirección Nacional de Geología y Minería.

GROEBER, P. 1946. Observaciones Geológicas a lo Largo del Meridiano 70: 1. Hoja Chos Malal. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 1(3):5–36. Asociación Geológica Argentina, Serie C Reimpresiones, ISSN 0325-4135.

MARTÍNEZ O. 1999. Descripción topográfica y geológica de la caverna Halada y su entorno, provincia de La Pampa. Una presunción sobre su origen, Salamanca Nº 10: 5-10, Grupo Espeleológico Argentino (GEA). Agosto 1999. Buenos Aires.

NUÑEZ, E. 1976. Descripción geológica de la Hoja Chical Co, provincias de Mendoza y La Pampa. Inédito, Serv. Geolog. Nacional, Buenos Aires.