Un 3 de agosto de 1980 nacía el Grupo Espeleológico Argentino. Hoy celebramos 46 años de estudio, exploración y compromiso con la espeleología. Cada cueva explorada, cada relevamiento, cada investigación y cada experiencia compartida forma parte de una historia que continúa escribiéndose. 

Como ya es tradición en cada festejo de cumpleaños del GEA, el menú está a cargo de algun@ de nuestr@s soci@s. En esta oportunidad, Luciano se encargó de deleitarnos con un asado espectacular y, siguiendo con las costumbres argentinas, recibió el merecido aplauso para el asador. Para cerrar este encuentro como corresponde, Mariana se encargó de preparar una sabrosa torta, que puso el broche dulce a una celebración llena de anécdotas, buenos momentos, encuentros y camaradería.

Agradecemos a todas las personas que, a lo largo de estos 46 años, hicieron y hacen posible que este espacio de construcción colectiva siga creciendo, fortaleciéndose y dejando su huella en la espeleología argentina.

 

Durante el mes de junio fue publicado en la revista científica Community Ecology de la editorial Springer, un artículo sobre el sistema cavernario más extenso de nuestro país, las cavernas de Cuchillo Curá, en la provincia de Neuquén, cerca de la localidad de Las Lajas. Este trabajo es resultado de la expedición internacional  BioespeleoSud 2023  en la que varios profesionales del grupo trabajamos con el equipo del Centro de Estudios de Biología Subterránea (CEBS) de la Universidad de Lavras, Minas Gerais, Brasil (http://www.gea.org.ar/campana_internacional)

El artículo científico se titula “Hidden beneath the arid Patagonian lowlands: ecological and conservation considerations to protect a hotspot of subterranean biodiversity” (Oculto bajo las áridas tierras bajas patagónicas: consideraciones ecológicas y de conservación para proteger un punto clave de biodiversidad subterránea).

A continuación compartimos el resumen y su introducción.

Resumen

Con el propósito de destacar la importancia de los ecosistemas subterráneos singulares, se introdujo el concepto de Puntos Críticos de Biodiversidad Subterránea (Hotspots of Subterranean Biodiversity, HSB), destinado a identificar cuevas o sistemas de cuevas que albergan una riqueza excepcionalmente alta de especies restringidas al ambiente subterráneo y que, con frecuencia, requieren medidas urgentes de conservación.

El sistema cavernario Cuchillo Curá, el más extenso de la Patagonia Argentina, en Neuquén, y el más rico en fauna exclusiva de cuevas, constituye un ejemplo destacado de este tipo de hotspot, aunque todavía permanece insuficientemente estudiado. En esta revisión se evalúa la riqueza de especies troglobias, se identifican las variables ambientales que determinan su distribución y se resalta la importancia de la conservación de este sistema.

Se documentaron 26 especies troglobias y estigobias, combinando datos obtenidos mediante muestreos directos y registros previamente publicados. Esta fauna comprende una amplia diversidad taxonómica, incluyendo Arácnidos (8 especies), Crustáceos (6 especies), Colémbolos (4 especies), Dipluros (3 especies) y representantes únicos de Diplópodos, Sínfilos, Coleópteros, Auchenorrincos (Auchenorrhyncha) y Zigentomos (Zygentoma).

La mayoría de los taxones registrados son terrestres (22 especies), mientras que solamente cuatro corresponden a organismos acuáticos. Los patrones de distribución de las especies estuvieron asociados con la heterogeneidad de los microhábitats, la distancia respecto de las entradas de las cuevas, la temperatura y la humedad relativa. La diversidad de refugios disponibles y la variación térmica surgieron como los principales predictores de la riqueza de especies.

El sistema Cuchillo Curá alberga una fauna subterránea altamente especializada, caracterizada por notables adaptaciones morfológicas y ecológicas a la vida cavernícola. Sin embargo, este frágil ecosistema enfrenta amenazas crecientes derivadas de la minería, el turismo, la disminución de las aguas subterráneas y los efectos progresivos del cambio climático.

Por lo tanto, la protección de este sistema resulta esencial no sólo para preservar la biodiversidad subterránea de la Patagonia, sino también para conservar un componente único del patrimonio natural de la región.

Introducción

La Patagonia es una región vasta y ecológicamente significativa que abarca el sur de Argentina y Chile, situada en el extremo austral de la cordillera de los Andes. 

La riqueza geológica de la región ha favorecido el desarrollo de diversos sistemas subterráneos, incluyendo cuevas formadas por la disolución de las rocas (calizas y yesos), y cavidades originadas por erosión mecánica y tubos de lava. Estos ambientes, generalmente oscuros y húmedos, proporcionan hábitats altamente especializados que funcionan como refugios y microhábitats para una amplia variedad de organismos animales y microorganismos. A pesar de las limitaciones impuestas por la ausencia de luz y la escasa disponibilidad de nutrientes, algunas cuevas albergan una biodiversidad sorprendentemente elevada.

Muchos organismos cavernícolas presentan adaptaciones evolutivas notables que les permiten sobrevivir en estas condiciones extremas. Entre ellas se incluyen modificaciones morfológicas, fisiológicas y comportamentales. Las especies troglobias, por ejemplo, suelen carecer de ojos funcionales y pigmentación, pero presentan un mayor desarrollo de estructuras táctiles y quimiosensoriales que les permiten desplazarse en la oscuridad, localizar recursos y evitar depredadores. Estas adaptaciones constituyen ejemplos extraordinarios de la capacidad de la vida para responder a restricciones ambientales severas.

El estudio de estas innovaciones evolutivas no solo amplía nuestro conocimiento sobre la biodiversidad, sino que también proporciona información valiosa acerca de los mecanismos de adaptación frente al estrés ambiental. En este sentido, las investigaciones sobre la biota subterránea patagónica contribuyen a debates más amplios relacionados con la resiliencia, la especialización ecológica y la persistencia de la vida en algunos de los ambientes más desafiantes del planeta.

Con el fin de resaltar el valor ecológico de determinados ecosistemas subterráneos, Culver y Sket (2000) introdujeron el concepto de Puntos Críticos de Biodiversidad Subterránea (Hotspots of Subterranean Biodiversity, HSB). Este marco conceptual identifica ambientes subterráneos específicos —como cuevas, acuíferos y otros hábitats subterráneos— que albergan al menos veinte especies obligadas del medio subterráneo, incluyendo troglobios (especies restringidas a cuevas) y estigobios (especies restringidas a aguas subterráneas). 

Inicialmente, el concepto de HSB fue concebido como una herramienta destinada a destacar regiones particularmente ricas en fauna subterránea y aumentar la conciencia sobre su importancia ecológica. En la actualidad, la identificación de estos puntos críticos es considerada un paso fundamental para establecer prioridades de conservación. No obstante, la eficacia de esta estrategia depende en gran medida de las políticas de conservación y de los marcos legales vigentes en cada país. La protección efectiva de estos ambientes es esencial para garantizar la supervivencia a largo plazo de organismos altamente especializados y frecuentemente frágiles, cuya existencia depende completamente de los ecosistemas subterráneos.

En los últimos años, se ha incrementado la preocupación por los impactos crecientes que afectan a los ecosistemas subterráneos a escala mundial. Aunque permanecen ocultos a simple vista, estos ambientes sostienen una biodiversidad especializada extremadamente vulnerable a las perturbaciones humanas. Entre las principales amenazas se encuentran la minería, la urbanización y el turismo no regulado. Las actividades mineras pueden destruir directamente los hábitats y contaminar los recursos hídricos subterráneos, mientras que la urbanización introduce contaminantes y altera procesos ecológicos y evolutivos. Del mismo modo, el turismo insostenible provoca pisoteo, acumulación de residuos y degradación de los hábitats.

El cambio climático constituye una amenaza adicional de carácter global, ya que modifica la temperatura, la humedad y los regímenes hidrológicos de las cuevas, afectando tanto a la biodiversidad subterránea como a la formación de espeleotemas. Aunque las cuevas suelen amortiguar las fluctuaciones climáticas externas, el calentamiento global está alterando progresivamente estos ambientes debido a los cambios transmitidos por la circulación de aguas subterráneas y por la dinámica de ventilación interna.

En este contexto, el objetivo principal del presente estudio fue identificar los factores que determinan la distribución espacial de los troglobios dentro de un punto crítico de biodiversidad subterránea ubicado en las tierras bajas patagónicas: el sistema de cuevas Cuchillo Curá, reconocido como el primer hotspot de biodiversidad subterránea identificado en Argentina. Dado que los troglobios son organismos altamente especializados y con requerimientos ecológicos muy específicos, se analizaron variables relacionadas con la estructura física de la cueva, los recursos tróficos disponibles y las condiciones microclimáticas.

Puntos críticos de diversidad subterránea en todo el mundo (tomado de Souza-Silva et all, 2026)
Algunos ejemplos de invertebrados terrestres muestreados en cuevas del Sistema Cavernario Cuchillo Curá, Argentina (Tomado de Souza-Silva et all, 2026)

 

Autores

Marconi Souza-Silva 2,3  

Hernán Augusto Iuri 1,4  

Marcela Alejandra Mattioni 

Robson de Almeida Zampaulo 5  

Willians Porto 4 

Rodrigo Lopes Ferreira 2,3 

Gabriel Redonte 1  

Mariana Paparas

Silvia Sicilia 1  

1 Grupo Espeleológico Argentino (GEA), Heredia 426, C1427CNF Buenos Aires, Argentina

2 Centro de Estudos em Biologia Subterrânea, Departamento de Ecologia e Conservação, Instituto de Ciências Naturais, Universidade Federal de Lavras, Campus Universitário, P.O.Box 3037, Lavras, Minas Gerais CEP 37200-000, Brazil 

3 Programa de Pós-Graduação em Ecologia Aplicada, Universidade Federal de Lavras, Lavras, Minas Gerais, Brazil 

4 Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino, Rivadavia, Buenos Aires, Argentina 

5 Observatório Espeleológico, Rua Santa Fé, 66/502 –  Caiçaras, Belo Horizonte, Brazil

 

El 3 de Agosto el Grupo Espeleológico Argentino cumplió 45 años desde su fundación en 1980. Con motivo del regreso de los socios que habían participado del Congreso Internacional de Espeleología en Belo Horizonte, Brasil, la celebración se realizó el sábado 23 de Agosto.

Para ese día preparamos un delicioso guiso de lentejas a cargo de Mariana y Sebastián, con colaboración de Martín y Lucho. También hubo torta conmemorativa con proyección de 45 fotos de la historia del grupo, desde 1980 a la actualidad.

Esta vez fuimos 30 participantes, entre socios y acompañantes, una sede social colmada de conversaciones, lindos recuerdos y anécdotas y todos los proyectos actuales y futuros.

Gracias a todos por asistir, y a seguir llevando adelante este grupo, para seguir saliendo a campo, seguir difundiendo la espeleo y continuar el estudio y preservación de cavidades naturales.

 

 

Del 17 al 20 de abril 2025, realizamos la campaña N°136 del GEA a Barker, Partido de Benito Juárez, Pcia de BS As. Los participantes de la misma fueron: Luciano Zungri (Topógrafo), Mariana Paparás (Geóloga), Eduardo Tedesco (Topógrafo), Sebastián Amato (Lic. En Seguridad e higiene), Jorge Vila (Biotecnólogo), Martín Rodríguez (Especialista IT), Martín Hoqui (Paleontólogo), Rosario Tedesco (Estudiante avanzada en Antropología), Facundo Tedesco y Blas Vitale (Estudiantes de guardaparques), Natalia Sánchez y los menores Oli Rodríguez, Juan Sebastián Amato y Emilia Amato.

En esta oportunidad contamos con 3 vehículos, una camioneta bien aprovisionada de equipo logístico y 2 autos. El punto de partida fue en Av Gral. Paz y Richieri, el jueves 17 a las 9 hs. 

Utilizamos un camino distinto al de otras campañas (rutas 41, 29 y 74). Luego de un viaje muy tranquilo llegamos temprano a Barker, lo que nos permitió recorrer las zonas urbanas e instalarnos en las cabañas con tiempo para planificar las tareas de los días posteriores.

Esta campaña estuvo enmarcada en el proyecto “Barker”, el cual se caracteriza por contar con dos enfoques: por un lado, investigaciones que se van incorporando, como estudios del agua en los sectores donde se encuentra “agua dorada” (observación, muestreo y análisis en laboratorio), relevamiento de flora y fauna exterior e interior de las cuevas y búsqueda de nuevas cavidades en parte de la cuchilla de las Águilas.  Y por otro lado, por su enfoque formativo como “proyecto escuela”, dado que contamos con la participación de nuevos miembros, acompañados por distintos profesionales que resaltan todos los valores espeleológicos.

El primer día, el viernes 18, lo utilizamos para trabajar en Gruta de Oro y Caverna Oscura. Previamente nos presentamos en el casco de la estancia para acreditarnos, donde nos encontramos al Sr Ramon Santamarina, que muy amenamente nos recibió. Desde aquí, nos dirigimos a la tranquera que da al puesto viejo, (nosotros lo conocíamos como el de Perez), para comenzar el ascenso al cerro Gruta de Oro. La primera parada la hicimos en el Alero Margarita y luego, cercanos al mediodía, comenzamos con las tareas en la propia Gruta de Oro. Esta se encontraba con su laguna con más agua que en otras oportunidades y sin observarse tanta coloración dorada como era habitual, además de un profuso goteo desde varias partes del techo. Un equipo se encargó de la recolección de muestras de agua, observación y fotografías de especies vegetales y animales. El otro realizó un relevamiento utilizando un escáner LIDAR 1 para hacer el mapa de la cueva y así poder confirmar las dimensiones de la misma para luego comparar con la cartografía tradicional. 

En Caverna Oscura. Ph: Natalia Sánchez

1 modelo Eagle 8K de 3DMakerPro

Terminadas las tareas, continuamos a Caverna Oscura, buscándola con el GPS (como si no supiéramos donde estaba) con las explicaciones de su uso, para el aprendizaje del tema. Cuando llegamos, también la observamos con más agua que en las anteriores visitas, como así también marcada por un fuerte olor a combustible producto de algún ”visitante” que no tuvo mejor idea que prender una antorcha. Esto provocó que no estuviéramos más de media hora dentro, pero alcanzó para que los que no la conocían, disfrutaran de la “oscuridad plena”. Hicimos el escaneo láser 3D y búsqueda de fauna. Cerramos la visita con una foto grupal y un breve video de dron.

Emprendimos el regreso cerca de las 17 hs. Ya en la casa, preparamos para la cena un exquisito pollo al disco, comentamos las experiencias de este primer día y planificamos el siguiente.

 

El sábado 19 salimos a las 10 de la mañana hacia la Cuchilla de Las águilas. Dejamos los vehículos frente al Cerro el Sombrerito y comenzamos el ascenso. Hicimos una parada previa en la vieja tolva minera y buscamos un punto de subida más próximo a la cueva Plateada y otro de más fácil acceso más adelante. Una vez arriba recorrimos las cuevas La Pirca, Vaca Muerta I y II, para luego almorzar en la cueva Plateada o de los Helechos. En esta parte de la visita con observación de fauna interna y externa muy exitosa, tuvimos una charla sobre la geología de la zona y de la cueva en particular por Mariana Paparas y Martin Hoqui.

Cueva Plateada o De Los Helechos. Ph: Mariana Paparás

Lamentablemente a partir de aquí, siendo las 14 hs, se descompuso uno de nuestros compañeros, con mareos y náuseas, cosa que nos preocupó a todos. Pensando que era una descompostura de estómago, se quedó descansando mientras intentaba recuperarse. 

Un grupo se quedó con él y otro prosiguió a ver la cueva de Las Águilas y caminar un tramo corto de la cuchilla hasta la altura de la antena, donde se encontró una cueva que estaba inundada y no se encontraba registrada en el Catastro Nacional de Cavidades Naturales (CNCN), se la llamó Cueva de Los Musgos (Tedesco, 2025). Avisados por Handy de que nuestro compañero no se recuperaba, decidimos bajar inmediatamente y llevarlo hasta la Unidad Sanitaria Dr. Pedro Piza de Barker, el lugar más cercano, donde quedó en observación hasta el día siguiente.

Cueva de Las Águilas. Ph: Natalia Sánchez

El domingo 20, luego de desayunar, emprendimos el regreso a Buenos Aires. Recién al arribo a la ciudad se supo que el cuadro que presentaba nuestro compañero, que le causó el inconveniente y tanta preocupación a todos, era vértigo periférico. Afortunadamente ya está recuperado!!

 

Eduardo Tedesco

Iniciamos el año 2025 realizando nuestra campaña GEA N° 135, desde 25 al 28 de enero, en el noreste de la provincia de Buenos Aires, visitando distintas cuevas y abrigos en las barrancas de las localidades costeras de Vuelta de Obligado, Ramallo y San Nicolás de los Arroyos, situadas sobre la margen derecha del río Paraná, aproximadamente unos 250 km al norte de la ciudad de Buenos Aires. 

Las barrancas donde se desarrollan las cuevas forman parte de un sistema de barrancas, que se extiende desde el centro sur de la provincia de Santa Fe hasta la ciudad de Buenos Aires. Las barrancas de Belgrano y las de Plaza San Martín, en el barrio de Retiro, forman parte del tramo final de este sistema regional que culmina en las del parque Lezama, en Constitución. El avance de la urbanización e industrialización de la ciudad eliminó prácticamente por completo las características geomorfológicas.

En cambio, en el sector noreste de la provincia  de Buenos Aires la costa conserva su identidad inmersa en un entorno ambiental de bosques, pastizales y humedales. Sin embargo el crecimiento demográfico, la instalación de industrias, el desmonte, la introducción de ganado, el aumento de turismo sin control, la explotación de canteras y la invasión de flora y fauna exótica amenazan la supervivencia de este ambiente. 

En cuanto a la geomorfología, la mayor parte de estas barrancas corresponden a paleoacantilados, es decir, acantilados formados hace miles de años por erosión costera, que han sido poco modificados posteriormente. Frecuentemente se usa el nombre de “sedimentos pampeanos” para referirse a su geología, constituida principalmente por depósitos de loess, formados por la acumulación de limos y arenas finas que fueron depositadas por acción del viento; aunque también algunos depósitos son de origen fluvial. Se encuentran además acumulaciones calcáreas que pueden alcanzar gran desarrollo lateral constituyendo concreciones de carbonato de calcio en niveles de “tosca”.

Las cavernas están labradas en la base de la barranca donde los sedimentos poco coherentes y frágiles permiten el socavamiento por parte del río.

Por debajo de los sedimentos pampeanos se encuentran los depósitos de las “arenas Puelches” conformadas por arenas cuarzosas y gravas de origen fluvial que constituyen el principal acuífero de la región(1).

En esta campaña nos acompañaron Facundo Tedesco y Blas Vitale, estudiantes de la carrera Guardaparque en el Instituto Superior Perito Moreno, sumando otra perspectiva y nuevas tareas a nuestras campañas tradicionales. Del GEA participamos Gabriel Redonte, Gustavo Lentijo, Silvia Sicilia, Sebastian Amato, Eduardo Tedesco y Luciano Zungri. 

El sábado 25 emprendimos el viaje desde nuestra sede social hacia Vuelta de Obligado, donde visitamos nuevamente la más grande y conocida de las cuevas de la zona, la cueva Salamanca, para registrar su estado ambiental y recolectar algunos artrópodos. Entre la fauna recolectada se destacan el opilion de la especie Discocyrtus testudineus, y las especies de arañas phalangioides y capricorna. También se pudo apreciar un murciélago, pero no se encontraron rastros de la presencia de una colonia como se registrara años atrás, cuando el sitio era poco frecuentado. Esta situación se viene manifestando desde hace varios años debido al aumento del flujo de visitantes, y se ha acentuado con la apertura de un camino vehicular que pasa por la boca de la cueva, pese a la cartelería explicativa. El deck construido recientemente frente a la boca, registrado en la campaña realizada a fines del 2023 (GEA#133), y que instaba a observar desde allí la espelunca, ha sido desarmado o destruido. En el interior un sendero marcado sobre uno de los costados de la cueva procura que los visitantes no pisoteen toda la cavidad. Finalizado el registro fotográfico y luego de verificar algunas dimensiones, partimos hacia el norte, bordeando la barranca, abriéndonos paso en la vegetación arbustiva para poder visitar las cuevas de Los Cráneos, Llovida, Los Murciélagos y Las Tres Bocas; esta última fue descrita en exploraciones de 1985 realizadas por el grupo KARST pero carecía de cartografía y geolocalización precisa. La cueva se caracteriza por tener un gran ombú creciendo en la sala central luego de que el techo colapsara, quedando con tres bocas de acceso, dos a nivel del terreno y otra cenital de un diámetro de aproximadamente 5 m. En este sector la barranca tiene poca altura y va desapareciendo en el terreno, aquí se relevó una nueva cavidad que no se encontraba en el Catastro Nacional de Cavidades Naturales, a la que se llamó cueva Chucupí, en alusión a este arbusto nativo de la zona. Finalizado el relevamiento continuamos nuestro viaje hacia Ramallo, donde nos hospedamos e hicimos base durante toda la campaña.

Vista aérea de la Cueva La Salamanca, Vuelta de Obligado. Ph: Sebastian Amato
Cueva La Salamanca, Vuelta de Obligado. Ph: Gustavo Lentijo

El domingo 26 nos reunimos con Fernanda Cerretani, miembro de la ONG local Unidos por la Vida y el Medioambiente, y juntos intentamos acceder a la cueva del Tigre (también llamada Los Lechuzones) desde el paraje Costa Pobre caminando por la costa del río. 

Gracias a que en la fecha la altura del río registrada por la Prefectura Naval Argentina en Ramallo era de 0,43 m, pudimos recorrer la costa con pocas dificultades y llegar al sitio de interés para abrirnos paso hasta la barranca y acceder a la cueva del Tigre, esta vez desde Costa Pobre. En el interior de la cueva se observó una importante diversidad de fauna y se recolectaron opiliones de la especie Discocyrtus testudineus y arañas de la especie borguesi.

Luego del registro fotográfico continuamos avanzando por la barranca, sobre la que se relevó un nuevo alero que recibió el nombre de La Boya, dado que junto a su boca se encuentra una boya de hierro arrastrada por el río en alguna gran creciente. Esta cavidad de pocos metros fue geolocalizada y mensurada. Al continuar la marcha y acceder nuevamente a la costa, llegamos a un lugar, que nosotros denominamos El Peñón, cerca del puerto de Bunge, que es un sitio elegido por muchos pescadores, dado que allí el río es más profundo. En la campaña que realizamos en el 2023, nos habían mencionado la existencia de dos cavidades, por ese motivo decidimos que un grupo continuara bordenado la barranca, con el agua a la cintura; luego de recorrer unos 50 m se llegó a unas salientes donde se encontraban las dos cuevas. Ambas tienen una única galería de pocos metros de extensión, la mayor de 4,4 m y están separadas por 1 m entre sí. En su interior se observó gran cantidad de basura, botellas, restos de pescados y heces, todos debidos al uso de las cuevas por parte de los pescadores como abrigo o baño. Luego de su relevamiento y georreferenciación el grupo regresó por el río reuniéndose con el resto de los integrantes de la campaña. Cabe señalar que todos los relevamientos realizados fueron expeditivos, con brújula y distanciómetro láser. 

Al día siguiente nos dirigimos a la localidad de San Nicolás de los Arroyos para verificar algunos datos de cavidades existentes. En primer lugar visitamos el Parque del Acuerdo, donde se relevó un pequeño alero que no figuraba en el catastro. Luego, nos dirigimos al Ecoparque San Nicolás, procurando localizar la cueva Laguna Negra, citada en alguna bibliografía sin precisión sobre sus características o su ubicación. Allí intentamos explorar la costa sur de la laguna homónima donde, presumimos, se halla la cavidad, pero una fuerte lluvia, sumada a la alta y espesa vegetación, nos impidió avanzar más allá de unos metros, por ese motivo pospusimos su búsqueda para otra oportunidad y optamos por recorrer el Ecoparque, su flora y fauna autóctona y observar en algunos sitios la barranca.

Al retornar a Ramallo, previamente nos desviamos hacia la costa del río hacia el paraje Tonelero Sur, para conocerlo, recorrer sus barrancas y poder apreciar su vegetación nativa. No se hallaron cavidades que ameritaran su catastro. 

Como balance, esta campaña permitió verificar datos, relevar topográficamente seis cavidades (cinco de ellas nuevas para el catastro), ampliar nuestro registro fotográfico, contar con nuevas observaciones ambientales que documentan el creciente impacto que sufren estos sitios en la costa del río Paraná y constatar su valor biogeográfico y ecológico. 

Finalmente el martes 28 finalizamos la campaña en la playa de Ramallo y regresamos a Buenos Aires.

Hacia Cuevas Peñon 1 y 2, Ramallo. Ph: Gustavo Lentijo

 

Referencias 

(1) Voglino Damian, 2008. Las barrancas del río Paraná en la provincia de Buenos Aires. Un escalón de la llanura.

 

Silvia Sicilia y Gabriel Redonte

Carta de los estudiantes invitados que colaboraron en esta campaña

Cuando llegó la noticia de que un grupo histórico como GEA, nos invitaba a participar de una de sus  campañas, nos llenó de curiosidad, y ganas, muchas.

Somos dos estudiantes de la Tecnicatura para la conservación y relevamiento del patrimonio natural y cultural, en criollo: la carrera para ser Guardaparques, sin embargo no estábamos muy interiorizados en materia de la ciencia de la Espeleología. 

Por lo cual, nos preguntamos, aparte de aprender de los espeleólogos del GEA, qué es lo que nosotros podíamos aportar.

Cuando vimos la ruta de la expedición, encontramos que muchas de las cuevas están en ambientes que corresponden a los pocos relictos del Bosque de Talar, Espinal y Talar de Barranca bien conservados, que quedan en la Provincia de Buenos Aires. Ahí estaba la cuestión, nuestro aporte sería, entonces, hacer el relevamiento de las especies de flora y fauna que están relacionadas a la entrada y entorno de las cuevas y aleros en este ambiente.

Encontramos una gran diversidad de especies, tanto nativas como exóticas. Entre las especies de plantas nativas, observamos: Palan Palan (Nicotiana Glauca), Tasi (Araujia Seri Cifera), Ombu (Phitolacca Dioica), Chucupí (Porliera  Microphyla), Cina Cina (Parkinsonia Aculeata), y Barba de Chivo (Caesalpinia Gilliesi).

Así como había muchas spp. nativas en común en varias cuevas, encontramos especies exóticas invasoras, tales como, Paico (Dysphania ambrosoides), Cardos (Carduus Pycnosephalus), Grisino, Mora de Papel (Broussonetia Papygrifera) y Paraíso (Melia Azedarach), avanzando y colonizando el ambiente originario.

 

Entre la fauna registrada podemos mencionar: Limoncito (Eurema Deva), Dama manchada (Vanessa Carye),  Borde de oro (Battus Polydamas), la Melánica cuatro puntos (Melanis Aegates), Celestinos (Thraupis Sayaca), y Garza bruja (Nycticorax Nycticorax), entre otros.

Particularmente, en las entradas y en los bosques alrededor de las cuevas y aleros, (la cueva de Salamanca, la del Torito, etc.) más cercanos de la orilla del Río Paraná, plácidamente encontramos esos tan esperados relictos de bosques, mezclados en ecotonos con especies de otros paisajes, vimos Talas muy ancianos (Celtis Tala),  un pequeño renoval Sombra de Toro (Jodina rhombifolia), Espinillos (Vachellia Caven), Algodonillo (Aeschynomene Montevidensis), un solo Algarrobo (Prosopis Alba), y más cerca de las cuevas de Vuelta de Obligado especímenes adultos de Tembetarí (Zanthoxylum hiemalis).

Sumado a la amenaza que representa el avance de las especies exóticas antes mencionadas, el principal daño a los bosques, es la acción antrópica: mucha basura, arrastrada por el río y tirada por las mismas poblaciones que habitan sobre las barrancas, el avance de la gentrificación y del desmonte en pos de complejos privados, y la falta de atención y conservación que se le da a este gran Patrimonio con el que contamos.

Cerrando esta reseña, siempre fomentamos que una de las maneras más efectivas de cuidar estos ambientes es la creación de Áreas Naturales Protegidas, con fines de conservación, que puedan  generar una convivencia sana entre las comunidades que viven allí y estos paisajes.

Nuevamente muchas gracias a GEA, por invitarnos  a participar de esta campaña y por la generosidad con la que nos compartieron todo su conocimiento.

 

Atte.: Facundo M. Tedesco y Blas R.Vitale.