NUESTRO ÚNICO COMPROMISO
ES CON LAS CAVERNAS

 

En virtud a la nota publicada en el diario La Mañana Neuquén, del 25/06/22 titulada “Las cavernas de Cuchillo Cura recibirán a visitantes” la Asociación Grupo Espeleológico Argentino (GEA) desea aclarar que su participación en el proyecto COMPLEMENTACIÓN DE LOS ESTUDIOS ESPELEOLÓGICOS DE BASE EN EL SISTEMA CAVERNARIO CUCHILLO CURÁ”, promovido por el Ministerio de las Culturas de Neuquén y que cuenta con el soporte del Consejo Federal de Inversiones CFI, no obedece a NINGUNA DECISIÓN TOMADA de abrir las cavidades al turismo, como cita tal artículo, sino a cooperar con las autoridades locales en el conocimiento del ambiente subterráneo a fin de su preservación. Para saber qué comprometemos, primero, debemos conocerlo. 

El GEA viene trabajando en el sitio desde 1982 y es autor de la mayoría de la información hoy disponible sobre este sistema cavernario, por tal razón hemos puesto a disposición de las autoridades neuquinas nuestro saber y equipo de investigadores. Cabe señalar que el área provincial de Cultura es autoridad de aplicación de la ley provincial 2213 de Espeleología. Las cavernas, por otra parte, se localizan dentro de un Área Natural Protegida provincial y son objeto de protección efectiva desde 2003, a través del Decreto N° 161/2003. Por dicho motivo, el GEA también integra un equipo de profesionales que desarrolla actualmente el proyecto “APORTE PARA EL PLAN DE MANEJO DEL ÁREA NATURAL PROTEGIDA “CUCHILLO CURÁ” (DPTO PICUNCHES, PCIA DE NEUQUÉN)”, también con apoyo del CFI, cuyo objetivo es describir los aspectos físicos naturales y socioambientales que forman parte del Área Natural Protegida, para producir información de base y propuestas que contribuyan a elaborar un Plan de Manejo del sitio. Sus valores espeleológicos, ambientales, arqueológicos, paleontológicos, geológicos y educativos requieren un manejo responsable si deseamos preservarlos para las futuras generaciones. Entendemos las expectativas de parte de la comunidad local y de las autoridades provinciales y locales para poner en valor turístico el sitio, pero las características complejas del mismo, en los aspectos de seguridad y los servicios ecosistémicos que ofrece, siendo el hábitat de una comunidad faunística endémica y adaptada a este medio, requieren extremar los cuidados. Queremos dejar clara nuestra posición: cualquier uso público de las cavernas, en el caso de que ello fuera factible, deberá surgir de un proyecto espeleoturístico sustentado en los conocimientos adquiridos, en estudios ambientales que aún no han concluido, y dentro de un marco que priorice conservar la biodiversidad y los valores culturales. Tarea en la que esperamos que las distintas autoridades actuantes aúnen esfuerzos.

No estamos en contra del turismo, consideramos su valor ecocultural y educativo para llevar a conocimiento de nuestra población las características de un sitio tan diverso, pero entendemos que esta actividad debe estar cuidadosamente planificada y sopesados sus impactos. Hoy la humanidad ha impactado el 75% del medio terrestre, las cavernas de Cuchillo Curá han resistido a esos impactos en buena parte por la acción decidida de los grupos espeleológicos y por la acción de las autoridades que tomaron medidas conservacionistas. Entendemos que ese es el camino y nuestro grupo estará siempre dispuesto a colaborar. Por ello participamos de estos estudios, que aún se encuentran en etapa de evaluación. Hoy sería irresponsable aseverar que el turismo dentro de las cuevas es de bajo impacto, seguro o que estas condiciones se pueden dar en un sector cavernario determinado. En cualquier caso, nuestro compromiso es con las cavernas y las futuras generaciones.

 

Silvia Sicilia – Secretaria

Eduardo Tedesco – Presidente

Gabriel Redonte – Director de Proyecto

 

 

Link a Nota LM Neuquén: “Las cavernas de Cuchillo Cura recibirán a visitantes”

 

 

Boca de la cueva de Talampaya (foto Hernán Iuri, 2022)

Ubicación de la cueva Talampaya

El 31 de mayo 2022, dentro de las actividades de una campaña de estudios biológicos, pudo visitarse y geolocalizarse con GPS dos cavidades situadas en el cañón del río Talampaya, un curso de agua superficial temporaria que se activa durante las lluvias torrenciales de la temporada estival y se encuentra dentro del Parque Nacional Talampaya, en el Departamento General Felipe Varela de la provincia de La Rioja a unos 60 km de Villa Unión.  

 

La primera de ellas está registrada en el Catastro Nacional de Cavidades Naturales (UAE) con el nombre cueva de Talampaya (F14) o de Los Ciclistas. Se trata de una cavidad oradada por el río en la base de la pared de la margen izquierda del cañón, y tiene aproximadamente 12 m de ancho en la boca con un desarrollo de 8 m. La altura al techo alcanza en la boca los 4 m. Posee un petroglifo junto a su entrada. Se desarrolla en las areniscas de color pálido a rosado de la Formación Talampaya. Forma parte de las formaciones geológicas de la Cuenca de edad Triásica Ischigualasto-Villa Unión.

 

La segunda se trata de un alero de menores dimensiones, y fue catastrado en esta oportunidad como Alero Chico (F33). Se ubica aguas arriba de la cueva de Talampaya, pasando el sitio denominado “El Bosquecillo” o “Jardín Botánico”. Tiene unos 6 m de ancho en su boca, con un desarrollo de 6 m y altura al techo de aproximadamente 1.2 m. 

Ambas cavidades se encuentran en la zona de uso público extensivo del parque. A partir del traspaso del área a la Administración de Parques Nacionales, ocurrido en el año 1997, esta institución continuó con las acciones iniciadas por la provincia para garantizar la conservación de esta zona tan singular. El 2 de diciembre de 2000 fue declarado por la UNESCO “Patrimonio Natural de la Humanidad” en conjunto con el Parque Provincial Ischigualasto. Cuenta con un Plan de Manejo orientado principalmente a minimizar los impactos de las actividades que allí se desarrollan en forma permanente, como así también a fortalecer la protección del recurso natural y cultural, propiciar su conocimiento y ordenar y planificar su uso público.

Ubicación de la cueva Talampaya

Se ha determinado ocupaciones en cuevas y aleros rocosos de la zona, de carácter único, no permanente y estacionales. Las actividades representadas en cada uno de los sitios son diferenciadas y específicas, como ser enterratorios, viviendas y depósitos, articulándose dentro de un sistema cultural regional (Gonaldi 1991). La cercana cueva La Angostura (relevada por Horacio Costa y Ángel Fernández del GEA en 2006) posee un fechado de 1.830 ± 60 AP (Gonaldi 1996).

 

Hernán Iuri

GONALDI, M. E. 1991. Ocupación temprana en el Valle de Talampaya. La Rioja. Shincal N° 3 Tomo 3. Escuela de Arqueología. Universidad Nacional de Catamarca.

GONALDI, M. E. 1996 Antigüedad de la ocupación humana en Talampaya. Resultados de los primeros fechados radiocarbónicos. En: El Independiente: 6 de junio. La Rioja.

 

Estado ambiental de las cuevas

de la costa del Río Paraná

Cueva el Torito (Foto: Gabriel Redonte)

 

Abstract

Environmental status of the caves on the coast of the Paraná River

The caves located on the coast of the Paraná River are carved into the ravine that overlooks the river. Geomorphologically it is a paleocliff that was active during the Holocene, during the Querandino period there was an ingression of the Atlantic Ocean that came close to what is now the city of Rosario. In this period the sea level reached almost 10 meters above the current level, approximately 10,000 years ago.

What is observed today as a ravine on the south bank of the river, is the result of the marine carving action during that period on the deposits of the Pampean and Post-Pampean Sediments. The height of this ravine varies along the coast, reaching almost 20 meters near the Luján River mouth, and about 8 meters in the visited area of ​​Vuelta de Obligado and Ramallo. During this campaign, the impact suffered by the cavities located in these places was not only analyzed, but their respective blueprints and georeferences were also made.

Descripción de las cavidades prospectadas

Cavidades de Vuelta de Obligado

 

Las cuevas ubicadas en la costa del Río Paraná se hallan labradas en la barranca que da al río. Geomorfológicamente se trata de un paleoacantilado que estuvo activo durante el Holoceno, durante el período querandinense se produjo una ingresión del Océano Atlántico que llegó cerca de lo que hoy es la ciudad de Rosario. En este período el nivel del mar llegó a casi 10 metros por encima del nivel actual, aproximadamente hace 10000 años. Es así como lo que hoy en día se observa como una barranca en la margen sur del río, fue labrada por acción marina durante ese período sobre los depósitos de los Sedimentos Pampeanos y Post-Pampeanos. La altura de esta barranca varía a lo largo de la costa, llegando a medir casi 20 metros cerca de la desembocadura del río Luján, y unos 8 metros en la zona visitada de Vuelta de Obligado y Ramallo.

Las cavidades que se encuentran en la barranca tienen una génesis marina inicialmente, pero también tienen influencia de procesos de acción fluvial y de remoción en masa. La barranca se encuentra geomorfológicamente activa por la acción de estos últimos dos agentes.

 

 

 

 

Cavidades de Ramallo

Cueva el Torito (Fotos: Gustavo Lentijo y Gabriel Redonte)

Respecto del impacto antrópico se puede dividir el área visitada en dos sectores, Vuelta de Obligado y Ramallo. En la zona de Vuelta de Obligado y alrededores, el asentamiento urbano se extiende hasta el borde superior de la barranca, y en algunos casos las viviendas precarias en la zona aledaña al frente de esta escarpa toman terrenos públicos ribereños. 

Esto genera un fuerte impacto ambiental local, a lo largo de la barranca donde se localizan las cuevas, observándose amontonamientos de residuos de todo tipo que son arrojados desde la zona alta de la barranca, quedando objetos peligrosamente colgados en la vegetación o terminando dentro de las mismas cuevas, muchas de las cuales son un repositorio de basura. Estos basurales son un evidente riesgo de contaminación y llegan al río en los períodos de crecidas.

Alero María Juana (Fotos: Gustavo Lentijo)

 

 

 

El alero María Juana es de dimensiones pequeñas, pero a pesar de esta característica se puede observar una gran acumulación de basura y una pequeña acumulación de agua. La cueva el Torito cuenta con una boca de entrada muy amplia y con dos galerías que se van achicando a medida que uno se adentra en ellas, y se puede observar también basura dentro de la misma. En la cueva los Cráneos se pueden observar desechos pero también, muchos caparazones de caracoles de río depositados durante las crecientes del río Paraná. La cueva presenta al ingresar, una gran pendiente hacia el interior. La cueva Llovida tiene un acceso muy estrecho, es poco extensa, tiene una pendiente muy similar a la cueva los Cráneos, además de una caída constante de agua en la entrada. La cueva los Murciélagos es más extensa y aunque no pudimos observar ningún tipo de fauna, pudimos observar mucha menos basura que en las otras cavidades. También un derrumbe cercano a la boca que no se detalla en la topografía efectuada por GEA en 1981.

En esta zona también se encuentra el Parque Histórico Natural Vuelta de Obligado, que funciona como reserva municipal y refugio de vida silvestre, donde

se encargan de proteger principalmente la avifauna y los bosques autóctonos. Actualmente se encuentran en trabajos de concientización a la población y limpieza de las áreas naturales. Incluyendo la limpieza de la cueva La Salamanca e instalación de cartelería en su entrada referida a su valor geológico, paleontológico y ambiental.

Esta cueva dispone ahora de un acceso fácil en vehículo, y la promoción turística que realiza el municipio construyendo un amplio parque y playa frente al río a pocos metros de la misma inducen a un incremento de visitantes a la misma. Durante nuestra visita notamos que la cueva se encontraba libre en general de botellas y otros desperdicios que era habitual hallar, pero a su vez había mayor flujo de visitantes, ingresando incluso con mascotas. No se observaron murciélagos durante la visita, aun cuando el sitio es hábitat permanente de Myotis dinellii, Myotis levis, y de la especie migratoria Tadarida brasiliensis. Toda la zona aledaña a Vuelta de Obligado ha sido declarada  Área de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (AICOM) por parte del Programa de Conservación de Murciélagos de Argentina (PCMA). Sí pudimos observar muchos arácnidos. Luego de nuestro viaje nos enteramos que avanzaron con las obras de conservación, completando la construcción de un deck o pasarela en la entrada de la cueva para que el público observe desde allí la cavidad.

 

Cueva los Cráneos (Fotos: Gustavo Lentijo)

Cueva la Salamanca (Foto: Diana Paparas) 

 

Las Cavidades de la localidad de Ramallo

Por otro lado, unos kilómetros al norte, en la zona de la localidad de Ramallo, en el Partido homónimo, la actividad industrial tiene un mayor desarrollo, principalmente en los puertos cerealeros, tanques de almacenamiento y astilleros localizados próximos a las barrancas del río Paraná. A esto se suma la actividad turística y pescadores que acceden a la costa a través de embarcaciones, o bien a pié desde los campings, cuando la altura del río lo permite. Algunas de estas personas usan pequeños aleros como refugio. La cueva de Los Lechuzones, así como las cavidades Árbol Partido y Clavel del Aire afortunadamente no registran mayores impactos, excepto algunos desperdicios que en parte arrastra el río en sus crecidas, debido a que se localizan en un sector de profusa vegetación, a unos 100 m de la costa. Se observó un murciélago en la visita efectuada, grillos y arácnidos, además de numerosos helechos en su sector frontal y en el alero que conforma la cavidad en su boca, donde también se observan nidos de avispas.

 

Cueva los Lechuzones (Foto: Gabriel Redonte)

Cueva el Árbol Partido (Foto: Gabriel Redonte)

Artículo

Mariana Paparás

Gabriel Redonte

Abstract

Miriam Bamondi

A Heading

Another Heading

 

Yet Another Heading

Cueva la Salamanca (Foto: Gustavo Lentijo)

 

 

Dos nuevas especies de solífugos del género Pseudocleobis (Solifugae, Arachnida) de las regiones biogeográficas desérticas del norte de la Patagonia y del Monte, halladas en el Área Natural Protegida Cuchillo Curá y en Las Lajas, fueron descriptas por Hernán Iuri, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y el CONICET. Hernán a su vez, es miembro de nuestro grupo como responsable del área de bioespeleología.

Se trata de las especies Pseudocleobis mauryi Iuri, 2022 y Pseudocleobis profanus Iuri, 2022, descriptas en un trabajo recientemente publicado:

HERNÁN A. IURI & MÓNICA S. IGLESIAS. 2022. The genus Pseudocleobis Pocock, 1900 (Solifugae: Ammotrechidae) in transitional Patagonia-Monte deserts, with descriptions of two new species. Zootaxa 5094 (3): 435–460. Ed. Magnolia Press, Auckland, Nueva Zelanda.

https://mapress.com/zt/article/view/zootaxa.5094.3.4

 

      (Pseudocleobis mauryi Iuri , 2022)

En el artículo también se mencionan nuevos registros de P. huinca Maury, 1976, P. bardensis Maury, 1976 y P. solitarius Maury, 1976. Se describe la hembra de P. solitarius basado en especímenes de la localidad tipo. Fotografías SEM, esquemas de caracteres diagnósticos y mapas de los registros de distribución conocidos son  proporcionados para las cinco especies tratadas en el artículo. Pseudocleobis profanus está estrechamente relacionado con P. huinca y P. bardensis. El material holotipo de Pseudoclobis mauryi Iuri, 2022, corresponde al Área Natural Protegida Cuchillo Curá, colectado durante una campaña del Grupo Espeleológico Argentino en proximidades del sistema cavernario homónimo realizada en 2012.

Esta especie es así denominada en honor al Dr. Emilio Maury, quien fuera director de la División  Aracnología del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”,   y el más importante taxónomo de este orden en Sudamérica.      

 

Felicitamos a los autores por los trabajos de investigación que realizan, sin dudas constituyen un aporte fundamental para el conocimiento del maravilloso ambiente cavernario y del patrimonio natural de nuestro país. 

 

Luego de más de un año y medio sin poder hacer salidas de campo, debido a la pandemia y la cuarentena, el viernes 8 de Octubre salimos a las 7 de la mañana, partiendo de CABA y Zona Norte hacia el noroeste rumbo a la localidad de Vuelta de Obligado.

El objetivo de esta campaña era identificar las cuevas en la zona de Vuelta de Obligado y Ramallo, obtener sus coordenadas, topografiar aquellas que no estuvieran registradas y ver el estado de conservación en que se hallaban. Para ello se aprovechó este momento de importante bajante del Río Paraná que facilitó los recorridos y accesos.

Al llegar a Vuelta de Obligado nos dirigimos a la calle 12 llegando hasta la costa del río. Desde allí partimos hacia el este, bordeando la barranca. Nos sorprendimos al ver nuevos caminos de acceso que no conocíamos y que conducían directamente hacia el paseo histórico y monumento del pueblo. En el trayecto relevamos un alero, María Juana, de escaso desarrollo y la cueva Torito. Finalmente llegamos a la cueva de La Salamanca, la de mayor desarrollo de la zona. El siguiente objetivo era visitar una cueva que se encontraba al este de estas últimas, a la altura del parque histórico, lo que nos llevó a entrar al monumento, allí nos encontramos con el guardaparque Aldo La Micela, ante quien nos presentamos y entablamos un cordial diálogo. Él nos explicó que en la cueva que buscábamos se habían hecho hallazgos paleontológicos recientemente por lo que estaba prohibido el acceso. Esto nos llevó a desistir de visitarla y acordar en el futuro conseguir un permiso para hacerlo. El guardaparque también nos comentó cómo estaba avanzando el proceso de protección del área, la preservación y protección de flora y fauna nativa y la limpieza. Es importante destacar que en muchos lugares vimos acumulaciones de basura que es arrojada desde los asentamientos en la parte alta de la barranca, y que muchos sitios se volvían intransitables por los basurales.

 

 

Luego de un almuerzo frugal continuamos nuestra travesía, esta vez hacia el oeste partiendo desde donde habíamos dejado los vehículos, en la calle 12 y el río. Bordeando la barranca encontramos zonas muy difíciles de transitar, sin embargo pudimos encontrar tres cuevas, abriendo camino con machete, Los Caracoles, que estimamos que es la cueva de los Cráneos, descripta por Jorge González (KARST) en un artículo de 1984, Llovida y Los Murciélagos, esta última se encuentra dentro de un terreno del cual un lugareño nos comunicó que era el propietario. Viendo que ya no podíamos avanzar volvimos a los vehículos y nos dirigimos por un camino interno a la localidad de Ramallo, donde establecimos la base de la campaña e hicimos un buen asado, nada mejor como cierre del primer día de campaña. El balance del día había sido positivo, sólo quedó sin encontrar la cueva del “Pescador”.

 

Al día siguiente nuestro interés estaba en las costas de Ramallo. Partimos luego de desayunar temprano hacia la zona del astillero Martins, buscando algún camino alternativo para ingresar a la reserva, contábamos con un dato respecto de una cueva registrada como “Los Lechuzones”, mencionada en un artículo por Voglino y Lipps en 2003, pero de la cual no teníamos una ubicación certera. Dejamos los autos frente al astillero, cerca de la costa, ya en 2018 se había hecho un intento de acceso por ese punto, pero sin éxito, esta vez, cambiando un poco la estrategia, e intentando seguir la barranca hacia el este, aguas abajo. En esa zona la barranca no se encuentra bien definida, se pierde en una pendiente hacia la costa del río cubierta por una vegetación espesa. Por fortuna nos encontramos con Leonardo Santoro, avistador de aves, miembro de la ONG Unidos por la Vida y el Medio Ambiente y conocedor de la zona. Al contarle de nuestra búsqueda nos dijo que sabía de una cueva grande aguas abajo, a unos 3 km aproximadamente, que él llamó “Cueva del Tigre”, y pudo darnos una ubicación aproximada en una imagen satelital, esta cueva se encontraba cubierta por vegetación y no podía ser vista desde la costa. También nos mencionó dos aleros ubicados antes de esta cueva grande que sí podían verse desde la costa. Luego de despedirnos de él emprendimos el camino hacia el sector que nos marcara. La caminata comenzó con un trayecto hacia la vera del río, donde el suelo estaba compuesto por arcilla mojada y muy resbalosa que se adhería a nuestras botas, por momentos algunas salientes vegetadas y de márgenes abruptos no nos permitían seguir por allí y debíamos alejarnos de la costa para poder avanzar, adentrándonos en la espesa vegetación que por momentos parecía imposible de atravesar. Pasado el mediodía, y habiendo tenido que realizar un rodeo considerable, pudimos bajar a la zona de la barranca donde debía encontrarse la “Cueva del Tigre”, ayudándonos con una cuerda, ahora nuestro camino continuaba aguas arriba. Fue grato encontrar dos pequeños aleros que llamamos “Árbol Partido” y “Clavel del Aire” (debido a la abundancia de estas flores en la zona), un pequeño aliciente tras nuestra ardua travesía. 

 

Decidimos seguir adelante, siguiendo el pie de la barranca y todavía ilusionados con la posibilidad de encontrar una cueva que cubriera nuestras expectativas exploradoras, la cueva grande de la que nos había hablado el hombre en la mañana. Casi a las tres menos cuarto de la tarde nos embargó la felicidad al encontrar la boca de la cueva, tal como la había descrito Leonardo, se extendía unos 25 m en profundidad y continuaba en un conducto casi a 90° de 8 m hacia el oeste y con dos pequeños conductos que conectaban a una cámara reducida a la derecha de la galería principal. Por su forma y disposición de galerías no era otra que la cueva “Los Lechuzones”, mencionada por Voglino y Lipps. Allí nos quedamos, recorriendo, topografiando y observando cada detalle de la cueva, y descansando un poco, sabíamos que teníamos más de 4 km de camino de regreso hacia los vehículos en el astillero Martins. El camino de retorno se hizo ameno y, a pesar del cansancio, mucho más rápido ya que conocíamos la senda.

Exhaustos, volvimos a nuestra base al caer la tarde, donde cocinamos pollo al disco para celebrar la travesía del día y el hallazgo de la cueva.

Esa noche dormimos allí, sedados por el agotamiento y las emociones del día, partimos el domingo por la mañana, de vuelta a nuestros hogares, de vuelta a las rutinas, esperando nuevas oportunidades de explorar, conocer y estudiar las maravillas de la naturaleza que tanto nos apasionan.

Mariana Paparas